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12.10.08

Hostias



*

Desafiando el cielo candado y amenazante avanzamos en moto por la calle Alboraya. En un semáforo a punto de cambiar a verde (¿por qué siempre decidimos preguntar cuando está a punto de cambiar?) un simpático andaluz indaga, mientras la parentela me mira con ojos de plato desde los otros asientos:

— Para ir al estadio…
— Nada, vengan detrás —y arrancó.

Y desde detrás me dicen:
— Potser buscaven Mestalla.
— ¡Hòstia, pot ser!

Siguiente semáforo:

— ¿El estadio del Levante, claro?
— No, no, el del Valencia.
— ¡Vaya por Dios! Ni idea…

*
Llevant-Girona. Partido surrealista.
Con 0-0 gol anulado al Girona.
Penalty a favor del Llevant. 1-0.
Penalty a favor del Girona. Para Reina.
Penalty a favor del Girona. Vuelve a parar Reina.
Minuto 86. Gol en propia puerta del Llevant.
Dos expulsados en el Llevant. Geijo y el portero del Girona casi acaban a hostias.
Un solo disparo del Llevant entre los 3 palos en todo el partido. Un ingenuo disparo desde 40m.
Partido para el museo del antifútbol.

El espectáculo lo puso el demencial Pino Zamorano (paso de ponerlo en negrita, un tipo loco que hasta se negó a cambiarse la camiseta que se confundía con la del Llevant) y una afición que ha enloquecido, que animó de una forma estruendosa durante toda la segunda parte y que aplaudió a un equipo que fue incapaz de trenzar una sola jugada en todo el partido.

Cosas que suelen pasar en Orriols las tardes de domingo. Al menos no llovió.

*
Café después de comer en un lugar apto para fumadores, pero no para cardíacos, hoy. Al minuto de pedir, invaden el local 30 skins parapetados de rojigualdas y pollastres y dos señores mudados con acento de Valladolid hablando de economía nacionalsocialista. Había olvidado por completo que hoy es el día en que se celebraba "ese coñazo de desfile".

Pasa una familia de ecuatorianos, los miran con odio pero no dicen nada. Luego un par de adolescentes de esos que ellos llaman guarros. Ídem. Creo que no seré capaz de estar calladito si vuelve a pasar alguno de sus múltiples enemigos y les dicen algo. Y si pasa algo y no intervengo me pasaré el resto del día dándole vueltas a la conciencia. Me ganaré unas hostias, seguro. O como mínimo alguna humillación. Con mi hijo delante.

— Pren-te el té ràpit i no preguntes res.

Ya más tranquilo, me cuenta: "A nosatres també nos han mirat malament quan hem passat davant d'ells. I yo, quan em miren aixina, no se apartar la mirada". El ignorante de mi hijo aún se cree que soy un superhéroe. Y ya no tiene edad para creer en esas cosas.

*
Venga, denme unas hostias ustedes. Anoche me acabé, con esfuerzo, El Corazón de las tinieblas, de Josef Conrad. Me parece una novela vulgar. En general Conrad me parece un autor muy sobredimensionado. Las numerosas elipsis están mal elegidas; el ritmo espeso; la narración confusa; la prosa sosa; el retrato de los personajes irregular y caótico; las descripciones vagas… Una mala novela para una sensacional idea. Gracias que vino Coppola a hacer con la idea una obra maestra. Suele pasar al revés, pero en este caso no fué así. Apocalyse Now. Sin Coppola estoy seguro que la novela hubiera pasado (al menos por nuestro tiempo) sin pena ni gloria. Hoy empiezo con El día de la independencia de Richard Ford.